El proceso creativo de «RHA. Corpus comentado»

«Conque allí hilaba su gran telar 
durante el día y por la noche lo destejía, 
tras colocar antorchas a su lado» 

Homero

Casi treinta siglos después de la primera transcripción escrita del relato homérico, los humanos, al igual que Penélope, seguimos tejiendo y destejiendo una malla de comunicación y conocimiento formada con la urdimbre de los sonidos, las imágenes y los alfabetos.

Ese tejido resultante es el texto, protagonista de una cultura que hoy adquiere, con la emergencia de los grandes modelos de lenguaje, nuevos usos, retos y apariencias que, sin embargo, siguen conectando con esos primeros significados que dieron lugar a su nombre: tejer, trenzar, entrelazar.

Como muestra posible de una ecología cognitiva tejedora de texto, presento RHA. Corpus comentado. El libro es un juego de espejos que sitúa en un mismo plano, por una parte, ficción y realidad; por otra, autoría artificial, natural y colectiva. Por último, pone en relación una serie de teorías de distintos campos del conocimiento. Lo que asemeja existir no existe del todo. Lo que parece fruto de la ficción, tiene una correspondencia real. Y la mayoría de sus aspectos fluye entre la realidad y la ficción. Es una propuesta que se teje con ambas. Con la misma intención, el libro rompe con la claridad de una autoría meramente artificial, natural o colectiva; se gesta entre todas ellas. Este enhebrar realidad, ficción y una inteligencia híbrida es su sentido último.

Otra cosa es qué lo anima y qué hay detrás de su concepto. Eso es lo que intento explicar a continuación. 

Mis textos

En un principio, fueron mis textos: relatos breves, cuentos y también artículos ensayísticos. Todos ellos —ficción y no ficción— comparten personajes, escenarios y climas: los insectos, las plantas, las distintas inteligencias, culturas ficticias como la aldumana, heterónimos, la música, la metaliteratura… y se citan unos en otros dando lugar a múltiples intra-textualidades.

Ya tenemos, por un lado, mis textos. Sigamos.

Corpus RHA

Por otro, cuento con lo que yo llamo Corpus RHA, que no es otra cosa que una recopilación de teorías, papers, libros y otros documentos del ámbito social, económico, científico, tecno y filosófico, que voy filtrando a través de los años y que responde a mi perspectiva sobre ciertos puntos de fuga hacia donde intuyo que convergen las líneas de fuerza y vectores de nuestro tiempo. En este corpus, destacan tres focos: el concepto de rizoma, el de hiperstición y el de actante. De ahí, RHA. Para no alargar la entrada, dejo los autores y obras más representativas para mí de cada uno de esos conceptos, aunque su potencia reside en las interrelaciones creadas en el corpus y no en cada uno de ellos por separado.

  • Rizoma. Deleuze, Gilles, y Félix Guattari. Mil mesetas: Capitalismo y esquizofrenia. Traducido por José Vázquez Pérez con la colaboración de Umbelina Larraceleta. Valencia: Pre-Textos, 1994..
  • Hiperstición: CCRU. Escritos 1997-2003. Traducido por David Wiehls, Dídac Tomàs Invernon y Abraham Cordero Rodríguez. Segovia: Materia Oscura, 2020.
  • Actante: Latour, Bruno. Reensamblar lo social: Una introducción a la teoría del actor-red. Traducido por Gabriel Zadunaisky. Buenos Aires: Manantial, 2008.

Es decir, RHA como corpus existe antes de la ficción. De hecho, el germen del libro nace por la necesidad de documentar las relaciones entre esos elementos del corpus —en aumento, pues sigue vivo— e identificar aquellas aristas y nodos que yo no pudiera estar teniendo en cuenta. A través de Notebook LM de Google, hoy Gemini Notebook y Claude Opus 4.8, y utilizando el método Karpathy —el de LLM Wiki— creé una base de conocimientos interconectados en archivos Markdown. Así, el modelo de lenguaje actúa como un bibliotecario autónomo tomando cada nuevo texto para enriquecer el corpus. Además, esto me permite crear más fácilmente grafos dirigidos, analizar las propiedades de la red compleja que los nodos forman y demás.

Uno de los grafos generados en Obsidian con base en el corpus RHA

Finalmente, con Opus 4.8  y GPT-5.5 creo seis capítulos correspondientes a las seis grandes categorías de temas relacionados en el corpus. Estos textos tienen un tono ensayístico y los genero tanto para documentar las relaciones entre los temas que dan lugar a esas seis categorías como para vislumbrar la forma de un librito con forma de ensayo. Si las conexiones del corpus son para mí tremendamente sugerentes, podrían serlo también para alguien más.

Free Jazz

Recopilemos: partimos de mis textos y de ese corpus alimentado durante años y reorganizado en una base de conocimientos conectados gracias a la inteligencia artificial. Algo importante para dar lugar al libro es la música. La música en general, pero, en especial, el free jazz. Y, concretamente, el free jazz de John Coltrane.

Al hilo de este mix entre texto y música, en el principio del surgimiento de la inteligencia artificial generativa, estuve jugando con un prompt que convertía cualquier texto en sonidos. Me animaba un artículo de Jot Down sobre A love supreme, el álbum de Coltrane donde se vinculan sus fraseos a los versos de una oración y donde, de alguna manera, se habla de la conexión entre los discursos hablados y la música. Abandoné pronto ese intento de transducir texto a música porque los resultados asemejaban interferencias de pitidos sin estructura aparente. La verdad es que no le dediqué más energía a desarrollarlo. Pero ya veis que el libro recoge actividades reales que llevé o intenté llevar a cabo. 

El álbum Ascension, protagonista de mi texto, merece un capítulo aparte. Representa la elevación de Coltrane al universo del artista total, un artista que busca de manera radical las últimas preguntas, aquellas para las que ya no encuentra respuesta. Este libro, de hecho, es un homenaje a su inagotable fuerza e inspiración artística (1).

Literatura free jazz

El caso es que, en un momento dado, pienso en utilizar la inteligencia artificial para hacer el camino inverso. No el de transducir música a texto exactamente, sino el de crear los rasgos estilísticos de una literatura basada en el marco conceptual del free jazz. No he investigado intentos anteriores de hacer lo mismo; en este caso, me interesaba más la exploración sin referencias, experimentar y aprender. En un diálogo iterativo con GPT-5.5, llego a unos rasgos estilísticos que nos suenan bien a ambas inteligencias. Cito solo los que valoro como más relevantes:

  • Heterofonía: no se limita a reunir voces distintas, sino que busca hacerlas sonar como variaciones de una misma materia sensible y a crear fricción entre materiales heterogéneos: diálogo, pensamiento, imagen visionaria, recuerdo, mito, ciencia ficción, reflexión filosófica, oralidad, documento, canto coral (2).
  • Varios instrumentos. La voz narrativa oscila entre una primera persona individual y una primera persona colectiva. Las voces no se limitan a alternarse: se afectan, se contaminan, se reformulan. No habla una conciencia única, sino una constelación de entidades humanas, no humanas, técnicas, vegetales, míticas y afectivas.
  • La estructura adopta una lógica de montaje polirrítmico. Conviven párrafos extensos de respiración envolvente con frases breves, cortes abruptos, repeticiones, letanías, llamadas y respuestas.
  • La disonancia como principio rector. La propuesta no evita la extrañeza, la contradicción ni el choque entre registros.
  • El lector ocupa un lugar activo. La obra no se ofrece como una arquitectura cerrada, sino como un dispositivo de participación perceptiva. Leer implica conectar fragmentos, reconocer motivos, aceptar zonas de indeterminación y dejar que el propio recorrido reorganice el conjunto (3).

Con esos rasgos estilísticos y, en lugar de crear un ejemplo de literatura free jazz de la nada, le pido que combine seis de mis textos (ficción y ensayo) en un único relato al modo free jazz recién creado. Lo que obtengo me gusta, es más, me encanta y despierta en mí la idea: y, ¿si en lugar de editar un librito de corte ensayístico, abordo todos esos temas a través de un formato de texto free jazz?

El contenido filosófico, a veces en la frontera del conocimiento, da pie a tratarlo de una manera sugerente, poética, abierta, ambigua, de forma que propicie conectar con los conocimientos e ideas previas de las personas que lo lean. Aquí nace una primera versión de RHA.

Pero aparece un problema. Si lo dejo de forma única en formato free jazz, no llego a detallar las relaciones de las obras y autores que están detrás del corpus RHA. Necesito añadir una versión anotada. Y ahí me estanco, porque hay algo que no funciona. Es como si, teniendo posibilidad de expresar las cosas de forma eficaz, diera un giro artificial para hablar de manera complicada de fenómenos complejos. Me gustaba la idea, pero algo no encajaba. 

Y aquí aparece el recuerdo de la estupenda serie emitida en el programa Videodrome de Radio 3 (RNE), alrededor del verano de 2015, Vindobona (las memorias de Marco Aurelio). En esas entregas, el emperador narra en primera persona episodios como su viaje por las provincias orientales del Imperio tras el fracaso del golpe de Estado de Avidio Casio.

La premisa era que el 13 de julio de 2009, unas obras para una nueva línea de tranvía en las afueras de Viena, a orillas del Danubio, sacaron a la superficie unos rollos de época romana, escritos en griego y con la marca de Marcus Aurelius Antoninus Augustus, que parecían fragmentos de las memorias perdidas del emperador. La historia se completaba diciendo que Herodiano y Dión Casio habían citado la obra en el siglo III, que luego un monje la copió en un códice hoy perdido, y que se conservaba completo en los archivos secretos del Vaticano, donde se habría verificado su autenticidad.

Pero nada de eso era cierto. Es todo una invención: ni hubo hallazgo de rollos en Viena en 2009, ni existe ese códice en el Vaticano, ni los textos leídos eran memorias auténticas recién recuperadas, sino recién escritas y puestas fingidamente en la voz de Marco Aurelio (4).

Inspirado por el recuerdo de ese ejercicio tan original de realidad alternativa y de aquellos dilemas surge finalmente la idea de ficción que anima este libro. RHA ya estaba hablando en alguno de mis cuentos, ¿por qué no hacer que fuera la voz de RHA la que se expresaba en formato free jazz? Y como excusa de su aparición, ¿por qué no utilizar un experimento en el cual se transduce texto de mi admirado «Ascension (Edition II)» de Coltrane por parte de un colectivo de artistas digitales? Eso me da la oportunidad de abrir aún más esos textos y, a la vez, de concretar y fiijarlos de alguna manera con la invención de los comentarios de una filósofa —Julia Berlanaz, transfiguración del atribulado escritor Julián Berlanaz— y, además, tengo la oportunidad de completarlos con mis cuentos, aquellos que habían alimentado el experimento de literatura free jazz, cada uno re-atribuido a diferentes heterónimos, cada uno de ellos con su registro y voz propias.

Una hemiola textual

Para la voz de RHA he utilizado una arquitectura rítmica de seis partes, cada una dividida a su vez en seis pulsos. La referencia no es un compás musical reproducido de manera literal, sino una especie de hemiola textual (5): los mismos seis pulsos pueden agruparse y acentuarse de forma distinta —por ejemplo, como 6/8, con dos golpes fuertes, o como 3/4, con tres—. Esa variación determina la extensión y la densidad de cada sección: los pulsos fuertes reciben más líneas, más voces, acumulación y desarrollo; los débiles se comprimen en imágenes, cortes, silencios o breves llamadas y respuestas.

De este modo, RHA no solo habla de redes, relaciones, disonancias o transformaciones; su propia escritura las ejecuta. Una misma cantidad de materia verbal puede adquirir formas distintas según dónde recaiga el acento, igual que ocurre en la música cuando una misma secuencia de pulsos cambia por completo al escucharse desde otra organización rítmica.


Si a todo esto le añadimos finalmente un índice de autores y obras seleccionadas del corpus original de RHA, ya tenemos el volumen completo. La experiencia ha sido la de crear con la inteligencia artificial generativa a través de capas de cebolla. O, mejor, como si la piedra inicial llena de aristas con la que comencé hubiera sido erosionada a base de golpeos que ambas inteligencias le hemos ido propinando juntas hasta conseguir dejarla completamente esférica (6). Yo dialogaba con el modelo de lenguaje, proponíamos los retos, valoraba su propuesta, editaba e iteraba o sustituía los textos que, a su vez, eran puestos de nuevo en valor por aquel. El proceso, además, ha contemplado más que dos sistemas cognitivos: el colectivo de la relación de todas las mentes autoras de las teorías, papers y libros que dieron lugar al corpus (7).

Hay una última nota. La imagen que sirve de soporte a la portada fue generada hace tiempo con DALL•E para ilustrar un artículo en TELOS sobre el futuro de la escritura. Fue parte de una serie de cuatro imágenes que respondieron a un sencillo prompt: «an unfathomable space made up of calligraphics signs».

Eso es todo, de momento, porque el proyecto RHA está abierto a cualquier manera en la que pienses que puedes imbricarte en su ficción.

Un abrazo.


(1) Por cierto, que si os gusta como a mí el free jazz y no habéis escuchado a Tom Skinner, os lo recomiendo. 

(2) Hay un primer acercamiento a este tipo de heterofonía en el capítulo «El consejo del trigo» de mi libro Reminiscencia: LUCA.

(3) Esto es muy importante para mí: apuntar al concepto de «muerte del autor» propuesto por Roland Barthes. El semiólogo, crítico, teórico literario, y filósofo estructuralista francés desafía la interpretación tradicional de la literatura que coloca al autor en el centro de la comprensión del texto. Para él, centrar la interpretación en las intenciones y la biografía del autor limita el significado de lo escrito y restringe la experiencia del lector. Entiende en su lugar que el texto propicia que cada lector lo reconstruya y lo interprete según sus propias experiencias y contextos. Como podéis imaginar, esto contempla para un mismo texto una multiplicidad de interpretaciones posibles que emergen y se despliegan.

(4) Si has leído hasta aquí, es que escuchar la serie de Videdrome te encantara. Pues hacerlo a través de Ivoox.

(5) Una hemiola es un recurso rítmico en el que la misma secuencia de pulsos puede sentirse agrupada de dos maneras distintas.

(6) Katherine Hayles explica muy bien en Lo impensado este tipo de producto dialógico fruto de una misma ecología cognitiva. A propósito de esferas, puedes echar un vistazo aquí a La Casa de la Esfera, mi primera aproximación a la ficción interactiva.

(7) Curiosamente, en una de mis primeras recopilaciones de relatos, en el librito Breves relatos aldumanos y tres cuentos fractales, escribo que habían sido todos realizados por una inteligencia natural, menos dos. Doy con ello a entender que hay dos cuentos que fueron escritos por una inteligencia artificial, aunque esto es también un juego dentro de la ficción que articula todo el planteamiento del libro y no hay ningún texto generado artificialmente. Debo de ser de los pocos que han escrito que alguno de sus textos fueron realizados por una inteligencia artificial sin serlo, pero en el momento en que escribí el libro aún no había despertado la inteligencia generativa que hoy conocemos y me gustaba especular con su utilización. Al cabo de poco tiempo, todo ha cambiado.


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